Saturday, February 26, 2011

120 horas en el ombligo del país (Parte III).

Miércoles 09 de Febrero, 2011.



Hoy podemos despertar tarde si queremos, porque no hay clases. De cualquier forma fuimos a la UNAM a sacar unas copias (el proceso más complicado que he conocido para obtener un juego de copias), para las cuales tuvimos que esperar una hora porque llegamos justo cuando todos se iban por su comida... entonces aprovechamos para ir por la nuestra, a la Cafetería de la Facultad (de Ciencias Políticas y Sociales). Comiste tus (tradicionales) chilaquiles y yo un sandwich.

Qué maravilla es que haya una TU Tienda Unam, donde puedes hacer el súper por precios increíblemente baratos. Hicimos una parada aquí para abastecernos de ingredientes y poder cocinar un poco de pasta por la tarde/noche.

De regreso a reposar un rato y decidir qué hacer con esta tarde. Día de pulque, decidimos; pero como la niña no podía ser llevada a lugares feos, decidimos ir a la pulcata más nice que encontramos. Caminar hasta Insurgentes para tomar el Metrobus en la estación Doctor Gálvez, bajar en la estación Durango y llegar al famosísimo Expendio de Pulques Finos Insurgentes. Después de meses de esperar este momento, finalmente probar un (delicioso, no podré mentirles) pulque curado de guayaba, en su jarrito de barro de medio litro. Pulque compartido de apio.

Cuando sales de una pulqueta en el crepúsculo, todas las luces se ven distintas. Caminamos hasta encontrar el Conejo Blanco, donde buscamos un libro que no encontramos. Pero sí pudimos encontrar y comprar un regalo para ti: La nueva guía del Centro Histórico de México.

Regresar (o intentarlo) y tomar el Metrobus equivocado, perder 40 minutos para finalmente llegar al metro Chilpancingo y tomar nuestro camino a casa. Llegamos muertos a M.A. Quevedo, pasamos por el OXXO a comprar provisiones, un esquite porque nos daba flojera hacer la comida para la que habíamos comprado cosas horas antes. Encontrar a los vecinos cuando llegamos. Intentar ver otra película que (por más que he intentado) no he podido recordar su nombre y ser derrotados una vez más por el cansancio de la ciudad.


La parte IV casi viene...

120 horas en el ombligo del país (Parte II).

Martes 08 de febrero, 2011



Mientras el mundo se despierta y se prepara para irse a cumplir con sus obligaciones, yo duermo. Me levanto pasadas las 10 para tomar un baño con toda la calma del mundo y prepararme para dos cosas: tu regreso y mi cita vespertina con la UAM Xochimilco. Cuando regresa la gente, vamos a Lahuma por comida corrida; sopa de espinacas, ensalada de betabel con jícama (sin aderezo porque el mesero estaba muy ocupado mandileando con la de la bicicleta como para acordarse de traerlo), flautas de pollo (tan grandes que no pude con ellas), agua de tamarindo y de postre la porción perfecta de un ate rosita de no se qué. La cuenta fueron $50 pesos... $50 pesos y podría no comer hasta mañana.

Nuestro amigo con nombre ficticio (ya no recuerdo cual era así que usaré otro) Seth me lleva a aprenderme la ruta que me llevará a la escuela deseada. Un taxi que nos dejó en Tasqueña, donde tomamos un microbus que nos dejó exactamente frente a la entrada de la UAM sobre la Calzada del Hueso. Llegamos justo a tiempo para subir los escalones del edificio Q (el de las ventanas) y lograr nuestro destino: la entrevista.

En un cuarto semi-pequeño, casi un cubículo, me reciben un señor y una señora con cara de que saben mucho y son importantes y se sientan across the table. Nervios, pero ya estaba ahí sentada, ya no podía rajarme... empiezan a platicarme que decidieron darme una entrevista porque les sorprendió mi currículum que, con tan corta cuenta de años en mi vida (sí, se encargaron de mencionar más veces de lo necesario cuán joven les parecía) parecía estar bastante completo e interesante.

También hubo interrogatorio de por qué quería una maestría, sobre mi experiencia, sobre mi proyecto y sobre algo curioso: la señora que según dijo 'no quería sonar muy maternal' me preguntó que si cómo iba a hacer para yo (tan pequeña e indefensa) vivir sola en la Ciudad de México, después de venir de (provincia) Mexicali. Después de una carcajada que no pude esconder, le dejé claro (o al menos lo intenté) que mis ganas era como iba a lograrlo.

"Nos vemos pronto, estaremos publicando resultados el 16 de marzo" fueron las últimas palabras que saqué de aquellos dos. ¿En serio? pensé rápidamente... ¿volé 3,000 kilómetros por segunda vez en menos de un mes para estos 10 minutos? Ok, espero los resultados valgan la pena.

Microbus de regreso hasta Tasqueña, luego el Tren Ligero que nos dejó frente a Miguel Ángel de Quevedo (ya siento que este señor es mi amigo). Ahí nos encontramos todos para ir al Fondo de Cultura Económica y pudieras comprar el libro indispensable para tu tarea (nunca concluida) y tu agenda de $200. Después Café Jarocho vecino, para comprar unas tortas que pedimos para llevar porque ahí no había espacio para nosotros. En la mesa la comida y 3 reyes. Después la Canción del Pulque / intermedio / terminar la canción. Scott Pilgrim que, aunque pudo contra todos los evil exes, no pudo contra nuestro sueño.



Continuará nuevamente.

Wednesday, February 23, 2011

120 horas en el ombligo del país (Parte I).


Lunes 07 de febrero, 2011.


Aeropuerto Internacional de Mexicali, 6:00 a.m. Por una agradablísima casualidad, compartimos vuelo; asiento también. Tuve la fortuna (ja) de verte dormir durante tres horas sobre mis piernas, mientras yo repetía una y otra vez las canciones de mi ipod. Incluso hubo un momento en el que cambiamos y me tocó acostarme a mi, pero mis pesadillas aéreas me hicieron cederte el lugar y el privilegio. Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Finalmente.

Tomamos las maletas, tomamos un taxi que costó $205 y nos dejó en la entrada de la torre D. Llegamos a conocer el famoso depa y salimos rápidamente a buscar alimentos; el café Padpalote estaba cerrado, así que desayunamos en el Ché. Me enseñaste que los chilaquiles ahí son buenos y baratos, que en el D.F. todo te lo sirven con pan (hasta los chilaquiles) y que cuando tienes dinero, debes ser generoso.

Depa otra vez, no hacer nada mientras Elliot (nombre ficticio) se unía a nuestro plan del cine. Primero plaza Universidad, tacos de queso con champiñones y un jugo de mandarina que no tenía madre. Plaza Coyoacán y estar parados una hora fuera de la sala de cine, donde no tenían bancas para la gente que espera. Maldito lunes de asueto. True Grit, aprendí que las niñas con actitud pueden sobrevivir en la interperie si se juntan con vaqueros. Finalmente cerramos con un plato de chococrispis y unas cobijas calientitas.


Continuará...